Preeclampsia

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Preeclampsia

Es una forma de presión arterial alta asociada con proteína en la orina ocasionada por el embarazo. También se conoce como toxemia. La eclampsia se presenta en mujeres que tienen crisis epilépticas o convulsiones provocadas por una forma grave de preeclampsia.

Debido a que causa constricción de los vasos sanguíneos, la preeclampsia reduce la cantidad de oxígeno y nutrientes que se le pasan al bebé y puede conducir a un bajo peso al nacer. Si no se trata, puede ocasionarle insuficiencia hepática, pulmonar y renal. A pesar de las exhaustivas investigaciones, no se sabe con exactitud qué provoca esta enfermedad, la que continúa afectando aproximadamente a 7 de cada 100 mujeres embarazadas. Se sabe que la especie humana es la única que contrae esta enfermedad, por lo que las investigaciones con animales no han sido de mucha utilidad.

La preeclampsia se presenta durante la segunda mitad del embarazo y es más común que aparezca en los primeros embarazos, en embarazos múltiples, en adolescentes y en mujeres mayores de 35 años. Con menos frecuencia, la preeclampsia se puede presentar durante la primera semana después del parto. Si tiene hipertensión crónica, un trastorno renal o diabetes, usted tiene mayor riesgo de contraer preeclampsia. Si ha padecido antes de esta enfermedad, las probabilidades de que pueda volver a presentarla en un futuro embarazo son del 25% al 50%. Asimismo, si su mamá padeció de esta enfermedad, usted también está en alto riesgo de padecerla. Las madres con el gen angiotensinógeno T235 tienen 20 veces el riesgo promedio de tener este trastorno.

La eclampsia es mucho menos común; afecta únicamente a una de cada 1,500 mujeres embarazadas. Se considera que la causa de la eclampsia y de la forma más grave de preeclampsia, conocida como síndrome de HELLP, es la preeclampsia sin tratamiento. La eclampsia provoca convulsiones que pueden representar un riesgo tanto para usted como para su bebé. En casos muy aislados, la eclampsia es mortal. Sin embargo, si usted recibe los cuidados prenatales regulares y a su debido tiempo, la preeclampsia se puede detectar y tratar, con lo cual existe poco riesgo de que progrese a eclampsia.

¿Cómo sé que tengo esta afección?

Si tiene preeclampsia leve, es probable que no note ninguno de los síntomas. Pero durante cada visita prenatal, su médico le medirá la presión arterial, examinará su orina y estará pendiente de otros signos que anteceden a esta enfermedad, una buena razón para no faltar a sus chequeos prenatales.

Los signos de preeclampsia abarcan:

  • Presión arterial de 140/90 o mayor
  • Proteína en la orina

Los síntomas de una preeclampsia grave son más obvios. Estos son:

  • Dolores de cabeza constantes y fuertes
  • Visión borrosa o manchas en frente de los ojos (llamadas escotoma)
  • Sensibilidad a la luz
  • Letargo
  • Náuseas y vómitos
  • Inflamación severa
  • Aumento repentino de peso, más de una libra al día
  • Dolor en el lado superior derecho de su abdomen
  • Dificultad para respirar
  • Reflejos rápidos (llamados hiperreflexia)

Si no se logra controlar la preeclampsia, la enfermedad puede progresar y convertirse en eclampsia. A medida que la preeclamsia se agrava, la presencia de proteínas en la orina puede incrementar progresivamente y usted puede obtener resultados anormales en pruebas de función hepática y su producción de orina puede disminuir (oliguria). La eclampsia puede presentar cualquiera de las características de la preeclampsia, junto con:

  • Convulsiones
  • Pérdida del conocimiento o coma

¿Cómo se trata la preeclampsia?

El tratamiento para la preeclampsia es el parto. Por tal razón, si la enfermedad es leve y usted está a pocas semanas de su fecha probable de parto, su médico inducirá la labor de parto. Si usted desarrolla preeclampsia antes de que pueda dar a luz a su bebé sin ningún peligro, su médico recomendará reposo absoluto en casa o en el hospital y puede recibir medicamentos antihipertensivos para mantener bajo control su presión arterial.

Su médico también seguirá de cerca su condición a través de exámenes médicos para ver si ésta no está empeorando. Estos exámenes pueden incluir un recuento sanguíneo para revisar si las plaquetas están bajas, un examen de sangre para verificar la función renal, o la recolección de orina por 24 horas para determinar con exactitud qué cantidad de proteínas están expulsando sus riñones. Los trastornos hepáticos o renales son una señal de deterioro que pueden hacer que el médico adelante el nacimiento de su bebé. Si usted tiene menos de 34 semanas de embarazo, se le pueden inyectar esteroides para madurar los pulmones del bebé. Si su médico no está seguro de que usted necesite este tratamiento, le puede realizar una prueba de amniocentesis para determinar la madurez de los pulmones del bebé. Si los pulmones del bebé no están maduros aún, puede ser necesario que usted ingrese al hospital para guardar reposo absoluto y para observación, lo cual dará más tiempo al bebé para que madure. Si su condición empeora o su bebé muestra señales de complicaciones, entonces se inducirá inmediatamente la labor de parto.

Es importante comprender que la cura para la preeclampsia es el parto. Si usted y su médico deciden esperar para permitir que el bebé madure, usted estará asumiendo el riesgo de complicaciones adicionales en su intento por ayudar a su bebé.

En casos severos, debido a que el parto es el único tratamiento conocido, su médico inducirá la labor de parto independientemente de la fecha probable de parto, ya que los riesgos de preeclampsia (insuficiencia renal, sangrado severo y eclamsia) superan los riesgos de un parto prematuro. También puede administrarle sulfato de magnesio vía intravenosa para prevenir las convulsiones eclámpticas.

Si usted tiene eclampsia, es necesario un parto inmediato. Su médico le administrará sulfato de magnesio vía intravenosa para controlar las convulsiones y medicamentos antihipertensivos para bajar su presión arterial.

Después del parto, su médico le dará un seguimiento continuo y podrá mantenerla con medicamentos anticonvulsivos por uno o más días. En casi todas las mujeres, los síntomas de preeclampsia disminuyen uno o dos días después del parto y desaparecen completamente en una semana. Las mujeres con enfermedades graves pueden ir a su casa con medicamentos para la presión arterial en las primeras semanas después del parto. Si su presión arterial no ha vuelto a la normalidad en su chequeo de las seis semanas, su médico verificará si no existe otro problema, como trastornos en el hígado, sangre o riñones.

¿Cómo puedo prevenirla?

No se conoce la forma de prevenir la preeclamsia, pero con un buen cuidado prenatal, usted puede detectar a tiempo esta condición y mantenerla bajo control. Esto incluye visitar a su médico con regularidad para que él pueda llevar el control de su presión arterial y la cantidad de proteína en su orina.

Algunos estudios demuestran que el tomar dosis bajas de aspirina todos los días puede prevenir la reaparición de la preeclampsia. Hay ciertas pruebas de que el calcio puede reducir el riesgo de preeclampsia en las mujeres con alto riesgo. Si usted tuvo preeclampsia en un embarazo anterior, converse con su médico para ver si este puede ser un riesgo para usted.

Preguntas frecuentes

P: Si desarrollo preeclampsia durante mi embarazo, ¿continuaré padeciendo de presión arterial alta después del parto?

R: Depende. Las mujeres que presentan preeclampsia cerca a la fecha probable de parto no parecen tener un mayor riesgo de problemas de presión arterial en el futuro. En contraste, las mujeres con preeclampsia en una fase temprana del embarazo tienen un mayor riesgo de problemas cardiacos y presión arterial alta.

P: Estoy embarazada y mi médico dice que tengo alta la presión arterial. ¿Significa esto que tengo preeclampsia?

R: No necesariamente. La preeclampsia casi siempre va acompañada por otros síntomas, como por ejemplo la presencia de proteína en su orina e inflamación excesiva. Su médico continuamente controlará su presión arterial y estará pendiente de estos síntomas. Si éstos no se presentan, entonces probablemente usted no tendrá preeclamsia. Si usted comienza su embarazo con alta presión arterial, entonces tiene un mayor riesgo de presentar preeclamsia superimpuesta, que el resto de la población.

P: ¿Si elimino por completo el consumo de sal, reduzco mis posibilidades de desarrollar preeclampsia?

R: No. Aunque el consumir demasiado sodio nunca es bueno, usted necesita consumir sal para ayudar a promover el flujo de líquidos en su cuerpo. Hable con su médico sobre la cantidad de sal que usted puede consumir durante su embarazo, sin que esto represente ningún riesgo.

Version Info

  • Last Reviewed on 12/09/2012
  • Irina Burd, MD, PhD, Maternal Fetal Medicine, Johns Hopkins University, Baltimore, MD. Review provided by VeriMed Healthcare Network.

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This page was last updated: June 27, 2013

         
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